Tomar sol puede mejorar nuestro estado de ánimo, disminuir la presión arterial, fortalecer nuestros huesos, músculos e incluso nuestro sistema inmunológico. Sin embargo, hay que ser muy cuidadosos con la cantidad de horas que nos exponemos a las radiaciones del sol, ya que una breve exposición es suficiente para obtener estos beneficios.

De hecho, recordá que estar expuesto muchas horas, sin los cuidados necesarios, te puede traer consecuencias severas a tu salud tales como las arrugas, quemaduras y cáncer de piel.

Cuidar tu salud es nuestra prioridad, por eso, te contamos  cómo cuidarte usando protector solar y cómo mantenerte hidratado en los días de altas temperaturas.

Los beneficios del protector solar

El protector solar es una crema de uso tópico que actúa como un filtro que bloquea los rayos UVA y UVB evitando la irritación, enrojecimiento, las quemaduras y manchas por exposición al sol.

Además de estos beneficios, a largo plazo colabora con retrasar el envejecimiento de la piel, prolongar el bronceado, hidratar la piel y ayudar a prevenir la aparición de melanomas cutáneos.

¿Qué protector solar usar?

Saber elegir el protector adecuado no es una tarea sencilla. Y es que este producto viene en diferentes factores y formatos (tales como crema, labial o spray).

El factor de protección solar (FPS) es uno de los elementos que determinan la eficacia de un protector solar porque define cuánto tiempo podés exponerte al sol sin quemarte.

Elegí el más adecuado para vos según tu tipo de piel:

Protección muy alta (FPS entre 50 y 100): recomendado para pieles extremadamente sensibles.

Protección alta (FPS entre 30,0 y 50): aconsejado para pieles muy sensibles.

Protección media (FPS entre 15,0 y 29,9): ideal para pieles moderadamente sensibles.

Protección baja (FPS entre 6,0 y 14,9):  para pieles poco sensibles a la quemadura solar.

Más allá de estas recomendaciones, consultá con tu dermatólogo cuál es el producto ideal para vos en función a su análisis clínico.

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¿Y los más pequeños? Recordá que los bebés, hasta sus primeros 6 meses de vida, no deben usar protector solar. Hay que cuidarlos de la exposición al sol mediante el uso de gorros, anteojos y ropa al resguardo de la sombra. Sin embargo, es muy importante asesorarse con tu pediatra de confianza.

¿Cómo utilizar el protector solar?

Aplícalo 30 minutos antes de salir: este consejo es fundamental, ya que el protector solar comienza a hacer efecto luego de los 20 minutos de su aplicación. Además, te recomendamos esperar unos minutos para vestirte así le das tiempo a tu piel a que absorba el producto.

  • Cubrí toda la piel: asegurate de frotar y extender la crema por todas las partes del cuerpo que van a estar expuestas al sol, especialmente en zonas como la cara, nariz, orejas, manos y pies. Recordá que podés utilizar manteca de cacao para cuidar tus labios.
  • Retocalo cada dos horas: para una protección óptima te recomendamos pasarte el protector solar cada dos horas o cada una en caso de que el producto no sea a prueba a agua.
  • Usá protector solar aún en los días nublados: los rayos solares tienen la capacidad de atravesar las nubes y provocar daños en la piel.

La importancia de la hidratación

En los meses de alta temperatura, además de cuidarnos con el uso del protector solar, es muy importante que te hidrates. Tomar agua es vital para evitar golpes de calor, insolación, bajas de presión, mareos, dolor de cabeza, fatiga y falta de apetito.

De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el agua es fundamental para el cuerpo humano en cualquier etapa de la vida porque ayuda a regular la temperatura corporal, manteniendo la piel hidratada y elástica, lubricando articulaciones y órganos y manteniendo una buena digestión y funcionamiento de los mismos.

Aprendé cómo hidratarte

  • Tomá de 2 a 3 litros de agua por día de manera pausada: puede ser un vaso de agua cada 15 minutos. Lo importante es no ingerir grandes cantidades de una sola vez, ya que el cuerpo no va a poder procesarlo.
  • Mantené siempre una botella con agua cerca tuyo.
  • Llevá una alimentación saludable con alimentos ricos en agua como frutas o verduras.
  • No tomes bebidas alcohólicas, mate o café, ya que tienen efectos diuréticos.
  • Evitá la exposición al sol manteniéndote en lugares frescos o ventilados.
  • En caso de realizar ejercicio físico, te recomendamos que lo hagas en horarios donde la temperatura haya comenzado a disminuir.

Síntomas de un golpe de calor

Conocé los síntomas para que puedas detectarlo y, llegado el caso, solicitar asistencia:

  • Temperatura corporal de 39°C a 40°C o más.
  • Piel roja, caliente y seca.
  • Respiración y frecuencia cardiaca acelerada.
  • Dolor palpitante de cabeza.
  • Presencia de vértigos, mareos, desorientación, delirios, vómitos, confusión o pérdida de conocimiento.
  • Convulsiones.

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